lunes, 2 de mayo de 2016

RELATOS HISTORICOS

A tan sólo 15 minutos de Latacunga, se esconde silencioso un tesoro que ha perdido el brillo con el pasar de los años y del olvido. Sin embargo, sigue siendo un tesoro; una joya de acceso gratuito que muy pocos se atreven a desenterrar y a pulir.

El Dolor: En sus entrañas, respiran todavía las huellas de lo que fuera primero tierra de caciques y luego uno de los obrajes más importantes de la región donde, tras la llegada de los españoles, los indígenas cultivaban lino y seda, hilaban lana de llama y miraban crecer uvas, peras y manzanas que se convertirían en vinos y sidra para España. Atrás, un calabozo deseoso de poder hablar y en uno de los patios,  un reloj de sol descascarado desde el cuál se percibe un olor a hierro arrinconado que proviene de los cuartos traseros, que a manera de museo improvisado, guardan herramientas y aparatos de aquella época, distribuidos y etiquetados de forma casi imperceptible. Este es quizás, uno de los mayores encantos de Tilipulo: uno puede ver, tocar, oler, sin tropezarse con vitrinas, letreros o cintas. Un destino parecido tiene el cuarto de las vasijas, testigos quebrantados y opacos de las manos nativas que hace siglos redondeaban y moldeaban con impresionante técnica el barro. En una esquina cráneos y huesos humanos que prefieren conservar el anonimato.

La Magia: n su época gloriosa, la Hacienda de Tilipulo fue conocida como el monasterio San Juan Bautista. Una reliquia arquitectónica del siglo XVIII  que albergó a personajes históricos de la talla de Alejandro Von Humboldt, así como  presidentes  y patriotas de la gesta libertaria. Los blancos muros, las columnas redondas y los patios de piedra susurran  secretos entrecortados de Manuelita Sáenz y Simón Bolívar. Dicen que todas las noches se escucha la llegada de sus caballos y tras las puertas, sus discusiones apasionadas de política, negocios y placer.
Casi todos los árboles de la hacienda tienen más de un siglo de vida, pero hay uno que es más especial y se levanta orgulloso en el centro del jardín trasero: El perfumado Eucalipto, uno de los primeros que llegaron a Ecuador, plantado por el ex-presidente García Moreno que realizaba la visita a la hacienda para realizar sus retiros espirituales.

El Deseo:
Los primeros propietarios de Tilipulo fueron Sancho Jacho Pullupaxi, cacique de Saquisilí y luego Sancho Jacho de Velasco y su esposa Francisca Sinagsichi.La Compañía de Jesús asumió la propiedad a partir de 1720, donde se edificó el Monasterio de San Juan Bautista,  lugar de reposo y meditación para los monjes y de trabajo y sacrificio para los indígenas.
La Hacienda de Tilipulo, jugó un papel muy importante en la gesta libertaria de Latacunga del 11 de noviembre de 1820 ya que este lugar albergó a los patriotas. También desde este sitio se planificó la libertad de: Machachi, Ambato, Riobamba y Guaranda, simultáneamente.
El 9 de agosto de 1979, el Municipio de Latacunga compra Tilipulo, a un costo ocho millones setecientos setenta mil sucres. Gonzalo Zúñiga fue el alcalde de la época. A pesar de que se planificó su restauración como un centro turístico y hotelero, el proyecto no se concluyó.
http://www.gamatv.com.ec/tilipulo-un-rincon-ignorado-que-encierra-dolor-magia-e-historia/

 

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