RELATOS HISTORICOS
A tan sólo 15 minutos de Latacunga, se esconde silencioso un tesoro que
ha perdido el brillo con el pasar de los años y del olvido. Sin embargo,
sigue siendo un tesoro; una joya de acceso gratuito que muy pocos se
atreven a desenterrar y a pulir.
El Dolor: En sus entrañas, respiran todavía las huellas de lo que fuera primero
tierra de caciques y luego uno de los obrajes más importantes de la
región donde, tras la llegada de los españoles, los indígenas cultivaban
lino y seda, hilaban lana de llama y miraban crecer uvas, peras y
manzanas que se convertirían en vinos y sidra para España. Atrás, un
calabozo deseoso de poder hablar y en uno de los patios, un reloj de
sol descascarado desde el cuál se percibe un olor a hierro arrinconado
que proviene de los cuartos traseros, que a manera de museo improvisado,
guardan herramientas y aparatos de aquella época, distribuidos y
etiquetados de forma casi imperceptible. Este es quizás, uno de los
mayores encantos de Tilipulo: uno puede ver, tocar, oler, sin tropezarse
con vitrinas, letreros o cintas. Un destino parecido tiene el cuarto de
las vasijas, testigos quebrantados y opacos de las manos nativas que
hace siglos redondeaban y moldeaban con impresionante técnica el
barro. En una esquina cráneos y huesos humanos que prefieren conservar
el anonimato.
La Magia: n su época gloriosa, la Hacienda de
Tilipulo fue conocida como el monasterio San Juan Bautista. Una reliquia
arquitectónica del siglo XVIII que albergó a personajes históricos de
la talla de Alejandro Von Humboldt, así como presidentes y patriotas
de la gesta libertaria. Los blancos muros, las columnas redondas y los
patios de piedra susurran secretos entrecortados de Manuelita Sáenz y
Simón Bolívar. Dicen que todas las noches se escucha la llegada de sus
caballos y tras las puertas, sus discusiones apasionadas de política,
negocios y placer.
Casi todos los árboles de la
hacienda tienen más de un siglo de vida, pero hay uno que es más
especial y se levanta orgulloso en el centro del jardín trasero:
El perfumado Eucalipto, uno de los primeros que llegaron a Ecuador,
plantado por el ex-presidente García Moreno que realizaba la visita a la
hacienda para realizar sus retiros espirituales.
El Deseo:
Los primeros propietarios de Tilipulo fueron Sancho Jacho Pullupaxi, cacique de Saquisilí y luego Sancho Jacho de
Velasco y su esposa Francisca Sinagsichi.La Compañía de Jesús asumió la
propiedad a partir de 1720, donde se edificó el Monasterio de San Juan
Bautista, lugar de reposo y meditación para los monjes y de trabajo y
sacrificio para los indígenas.
La Hacienda de Tilipulo, jugó un papel
muy importante en la gesta libertaria de Latacunga del 11 de noviembre
de 1820 ya que este lugar albergó a los patriotas. También desde este
sitio se planificó la libertad de: Machachi, Ambato, Riobamba y
Guaranda, simultáneamente.
El 9 de agosto de 1979, el Municipio de
Latacunga compra Tilipulo, a un costo ocho millones setecientos setenta
mil sucres. Gonzalo Zúñiga fue el alcalde de la época. A pesar de que se
planificó su restauración como un centro turístico y hotelero, el
proyecto no se concluyó.
http://www.gamatv.com.ec/tilipulo-un-rincon-ignorado-que-encierra-dolor-magia-e-historia/
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