"Tilipulo un rincón ignorado que encierra dolor, magia y deseo"
A tan solo 1 minutos de Latacunga, se esconde silencioso un tesoro que ha perdido el brillo con el pasar de los años y del olvido. Sin embargo, sigue siendo un tesoro; una joya de acceso gratuito que muy pocos se atreven a desenterrar y a pulir
El Dolor:
En sus entrañas, respiran todavía las huella de lo que fuera primero tierra de caciques y luego de los obrajes mas importantes de la región donde, tras la llegada de los españoles, los indígenas cultivaban lino y seda, hilaban lana de llama y miraban crecer uvas, peras y manzanas que se convertirían en vinos y sidra para España. Atrás, un calabozo deseoso de poder hablar y en uno de los patio, un reloj de sol descascarado desde el cual se percibe un olor a hierro arrincona que proviene de los cuartos traseros, que a manera de museo improvisado, guardan herramientas y aparatos de aquella época, distribuidos y etiquetados de forma casi imperceptible. Este es quizás uno de los mayores encantos de Tilipulo.
El reloj de sol (PatricioNuñez)
La Magia:
Una reliquia arquitectónica del siglo XVIII que albergo a personajes históricos de la talla de Alejandro Von Humboldt, asi como presidentes y patriotas de la gesta libertaria. Los blancos muros, las columnas redondas y los patios de piedra susurran secretos encontrados de Manuelita Sáenz y Simón Bolívar. Dicen que todas las noches se escucha la llegada de sus caballos y tras las puertas, sus discusiones apasionadas de política, negocios y placer. Cabe recalcar que la hacienda de Tilipulo nunca fue un monasterio.
En la terraza, se encuentra el imponente teléfono de aire, también llamado el balcón de los secretos, donde el cura realizaba las confesiones a personas con enfermedades terminales, pues existe una distancia de 30 metros que no son obstáculo para comunicarse se un extremo a otro.
Hacienda de Tilipulo "Entrada"(CulturaCotopaxi)
El Deseo:
En uno de los 6 patios una pequeña puerta de hierro llama a los visitantes con su atractivo olor a miedo. Se trata de un pasadizo secreto de escape en épocas de guerra que ha cambiado su nombre por el pozo de los deseos. La puerta esta abierta y quien decide entrar es testigo del otoño que emana de los muros de piedra pómez, pegados con una mezcla compuesta por sangre de animal, miel de caña, cebo, huevo y barro. Al final, un pequeño pozo de agua cristalina en cuyo fondo permanecen las monedas de los viajeros sonadores. Cuenta la leyenda un día una señora se lavo el rostro pidiendo que no le salgan arrugas y hasta el día de hoy su piel se mantiene tonificada y sin una solo raya
La entrada al pozo de los deseos(PatricioNuñez)



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